miércoles 29 de julio de 2009
jueves 23 de julio de 2009
domingo 19 de julio de 2009
lunes 13 de julio de 2009
Un campamento de amor.
Contar esto no es sencillo. Al menos no estoy muy seguro de la forma de hacerlo, supongo que lo mejor será ir al principio o algo antes y ya ir mirando desde ese punto.
Antes de nada quiero dar las gracias (que es de bien nacidos el ser agradecidos). Emilia por estar siempre con Gabriella y por esos geniales momentos en que éramos incapaces de tener una conversación coherente, Claudia que hizo que el campamento empezara genial hablando de música, David por ser tan bueno que hasta me devolvió el pilot al día siguiente, Rubén por esas conversaciones de religión y política a pesar de tener pensamientos enfrentados, Andrea por ser naranja aunque lo niegue, Pablo por sus chistes de elefantes y niños vestidos de payaso, Dani que es un gran tipo en metáfora y en literal, Layla que se disfrazó de la mejor Pippy Calzaslargas que he visto, Marcos por ser un encanto, Santi por estar siempre a todo y su voz del padrino, Rocío por ser tan maravillosamente inocente, Ángela por cuidar a Sebas y bañarlo conmigo, Marga por parecerse a un ángelito, Marta por estar siempre ahí, Alba que fue una gata muy linda por un día y a toda la larga lista que me dejo en el tintero y que sería casi imposible poner.
El principio comienza con mi madre contándome lo del campamento y yo dando muchas y muchas vueltas a ir o no. Estuve a punto de no ir y ahora mismo creo que habría sido un terrible (e irrecuperable) error. Estuve allí durante una semana. De Lunes a Domingo en unos días intensos llenos de sensaciones, sentimientos, historias, risas y muchos pañales.
Durante ese tiempo las personas que allí llegamos, y que muchos no nos conocíamos, creamos lazos y vínculos que espero perduren. Una vivencia increíble en la que pasas a formar parte de la vida de esos pequeños y mucho más, compartes con sus madres la experiencia y eso te llena, no sé explicarlo exactamente y realmente para entenderlo hay que haberlo vivido.
Sabes que es muy probable que el niño no te recuerde y eso te da pena, aunque te alegras de poder estar ahí, de ver como te entregas a ellos solo para recibir mucho más de lo que habías imaginado. Todo ha sido distinto estos días. Hemos aprendido mucho, hemos descubierto más todavía y en todo momento con esa sensación de arropamiento por parte de madres, voluntarios, niños y monitoras. El amor estaba en todo, en cada segundo que pasaba, en cada niño con el que jugabas, en cada charla con una madre, en cada mano acariciada y cada beso dado. Un campamento de amor, sin lugar a dudas es lo que ha sido.
Así que de nuevo y a riesgo de repetirme. Gracias. A todos. Unos días inolvidables que han sido muchísimo más de lo que esperaba.
Antes de nada quiero dar las gracias (que es de bien nacidos el ser agradecidos). Emilia por estar siempre con Gabriella y por esos geniales momentos en que éramos incapaces de tener una conversación coherente, Claudia que hizo que el campamento empezara genial hablando de música, David por ser tan bueno que hasta me devolvió el pilot al día siguiente, Rubén por esas conversaciones de religión y política a pesar de tener pensamientos enfrentados, Andrea por ser naranja aunque lo niegue, Pablo por sus chistes de elefantes y niños vestidos de payaso, Dani que es un gran tipo en metáfora y en literal, Layla que se disfrazó de la mejor Pippy Calzaslargas que he visto, Marcos por ser un encanto, Santi por estar siempre a todo y su voz del padrino, Rocío por ser tan maravillosamente inocente, Ángela por cuidar a Sebas y bañarlo conmigo, Marga por parecerse a un ángelito, Marta por estar siempre ahí, Alba que fue una gata muy linda por un día y a toda la larga lista que me dejo en el tintero y que sería casi imposible poner.
El principio comienza con mi madre contándome lo del campamento y yo dando muchas y muchas vueltas a ir o no. Estuve a punto de no ir y ahora mismo creo que habría sido un terrible (e irrecuperable) error. Estuve allí durante una semana. De Lunes a Domingo en unos días intensos llenos de sensaciones, sentimientos, historias, risas y muchos pañales.
Durante ese tiempo las personas que allí llegamos, y que muchos no nos conocíamos, creamos lazos y vínculos que espero perduren. Una vivencia increíble en la que pasas a formar parte de la vida de esos pequeños y mucho más, compartes con sus madres la experiencia y eso te llena, no sé explicarlo exactamente y realmente para entenderlo hay que haberlo vivido.
Sabes que es muy probable que el niño no te recuerde y eso te da pena, aunque te alegras de poder estar ahí, de ver como te entregas a ellos solo para recibir mucho más de lo que habías imaginado. Todo ha sido distinto estos días. Hemos aprendido mucho, hemos descubierto más todavía y en todo momento con esa sensación de arropamiento por parte de madres, voluntarios, niños y monitoras. El amor estaba en todo, en cada segundo que pasaba, en cada niño con el que jugabas, en cada charla con una madre, en cada mano acariciada y cada beso dado. Un campamento de amor, sin lugar a dudas es lo que ha sido.
Así que de nuevo y a riesgo de repetirme. Gracias. A todos. Unos días inolvidables que han sido muchísimo más de lo que esperaba.
domingo 5 de julio de 2009
Puedo escribir los versos más tristes.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
.
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
¡La besé tantas veces bajo el cielo infinito!
.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
¡Como no haber amado sus grandes ojos fijos!
.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido,
.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise!
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
.
Porque en noches como ésta, la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
.
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
¡La besé tantas veces bajo el cielo infinito!
.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
¡Como no haber amado sus grandes ojos fijos!
.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido,
.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise!
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
.
Porque en noches como ésta, la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
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