Portfolio

martes 30 de junio de 2009

Dedicado a mis compañeros (esa maldita panda de vagos y truhanes).

Primero hubo que decir un alegre hola, quizá tímido en otras circunstancias pero sin duda más que bien recibido y archivado en los recuerdos de unos posibles ya veremos y ¿qué tal?.

De León a Orense, de Santander a Zamora haciendo un alto en el camino por Castilla la Mancha para terminar desembarcando en Valladolid. Esa ciudad de meseta, de clima cambiante, con frío y lluvia en todo momento y días de calor terrible aunque lleves un capón encima para guarecerte de la nieve.

Hola. Me llamo y soy de. Así empezamos ¿os acordáis? En un círculo de más de 60 personas en aquellos primeros días que hoy (y seamos sinceros, mañana más) tan lejanos nos parecen, casi como si de un borroso recuerdo se tratara, un sueño que no ha pasado y que prometía todo lo que iba a pasar.

Un primer día. Un segundo día. Un tercer día. Nos conocimos. Nos saludamos. Nos dimos besos. Nos chocamos las manos. No sabíamos el nombre de nadie pero eso no nos iba a detener. Algunos nunca habían salido de su tierra y otros venían de recorrer mundo pero eso era lo de menos, todos éramos nuevos y todavía quedaba un curso entero por delante.

El curso ha terminado.

Las clases terminaron y solo quedaba verse. Y una última fiesta. Esa que haremos y que realmente serán dos.
Nueve meses que no se iban a terminar. Risas. Clases. Apuntes (y muchas fotocopias). Cafetería. Profesores. Amores de barra y un lápiz de labios mal puesto en el baño (y espero que disculpéis la referencia, pero era imposible no ponerla).

Algunos el primer día se hicieron inseparables. Otros apenas se han visto por el pasillo. Algunos ni siquiera tienen un nombre y son poco más que fantasmas que ocupan las sillas vacías que otros compañeros que no hemos conocido han dejado ya en el olvido.

Escribe. Redacta. Piensa.Opina. Crea. Simplemente lo que creas mejor, déjate llevar que todavía te quedan meses aunque ya se han terminado.

Esto no es (ni hoy ni mañana y mucho menos ayer) una despedida, quizá un hasta luego y con algo de suerte un nos veremos pronto y quedaremos a tomar una caña.

Así que hasta luego a todos. Ha sido un placer y si os digo la verdad (aunque no sea navidad) no imagino otra forma en que hubiera o hubiese, pero no habría, sido mejor.

Gracias a todos y escuchad rock (y al igual que dijeron los Celtas… nos vemos en los bares).

domingo 28 de junio de 2009

City (dirty).



La ciudad, esa amante sucia y cruel pero a pesar de todo la que jamás te abandonará y siempre te querrá tal y como eres.

miércoles 24 de junio de 2009

On the road again.

Una y otra vez caemos en la carretera. Nos pensamos que ya está y de repente sucede.

Puedes hacerlo bien, puedes hacerlo mal. Con todas tus fuerzas lo intentas de la mejor forma que sabes y no sirve de nada ¿quizá debiste hacer lo contrario? Igual da pues lo que cuenta es la verdad y no lo que puedas imaginar.

Con suerte llegarás de nuevo a la carretera y pensarás ¿y qué hago ahora? ¿Sigo de frente? ¿retrocedo? ¿giro a la derecha en Albuquerque? ¿Me quedo parado?. Lo importante no es el sitio, lo realmente importante es seguir y terminar llegando.

Si nos encontramos por allí espero que quieras seguir el camino conmigo, hacerlo solo (me temo) es demasiado aburrido.

domingo 21 de junio de 2009

Doll-

martes 16 de junio de 2009

Marcha Ciclonudista (II).



domingo 14 de junio de 2009

Marcha Ciclonudista.

miércoles 10 de junio de 2009

Estamos al borde de la destrucción.

Es una voz entre rabiosa, segura y triste. Casi dolida y con un cierto temor, nos dice que aunque no lo creamos estamos al borde de la destrucción. La guerra, el miedo y el pavor de enfrentarse a un futuro oscuro que no terminamos de ver. En 1965 Barry McGuire nos decía todo esto en la canción Eve of destruction, un tema escrito por P.F. Sloan que expresa las inquietudes (casi mejor dicho los temores) de la juventud sobre la guerra fría o la terrible carrera de armamento nuclear y el no muy lejano apocalipsis.

Han pasado algo más de cuarenta años y asustan dos cosas. La primera que a pesar de todo el apocalipsis no ha llegado pero quizá lo haga, y la segunda como a pesar del paso de las décadas la canción sigue siendo igual de válida hoy en día como lo era en el pasado. ¿Esto no es algo qué les de miedo? Pues ruego me disculpen, pero yo me temo que debo decir que si me lo da.

“El mundo está loco”, es una frase que escuchamos muy a menudo y que es totalmente cierta. Las cosas están llegando a un sinsentido terrible que además no tiene visos cercanos de llegar a un punto de cordura. Eres lo suficientemente mayor para matar pero no para votar, esa es una frase que oìmos cantada por esa triste voz, esa voz que casi dice con asco que estamos al borde de la destrucción. Matamos, podemos hacerlo y lo peor es que lo hacemos. Parece que el ser humano siempre termina haciendo daño a los que tiene alrededor, “está en vuestra naturaleza” decía una máquina diseñada para matar en Terminator 2, no nos damos cuenta pero poco a poco vamos avanzando más y más en la locura, casi parecemos Alicia cayendo por la madriguera de conejo.

Para los que no lo sitúen, que supongo serán pocos, en la obra de Lewis Carroll la niña protagonista sigue a un extraño conejo blanco que siempre llega tarde (casi podría hacerse una comparativa con la muerte) hasta que por su imprudecia caerá por un agujero hasta un mundo de locura total. Eso nos está pasando. Corremos asustados detrás de cualquier conejo blanco, entregamos nuestra libertad, todo lo que nos hace individuos al primer tipo trajeado que dice algo que nos gusta, no nos paramos a pensar, no nos quejamos de lo que vemos, sabemos que las cosas están mal y nos da totalmente igual. Somos un mundo apático que ha decidido que no merece la pena luchar por nada, es mejor languidecer tranquilo que hacer algo y correr el peligro de ser señalado por la calle. El que dirán es terriblemente importante, y tenemos miedo de ello.

Todos tenemos miedo de lo que no conocemos. De pequeño temes a los monstruos de detrás del armario, solo hasta que lo abres por la noche para ver solamente tus peluches y con suerte una moneda de cien pesetas por el diente que se te ha caído. El miedo provoca que no reacciones. ¿Han visto a un conejo antes de ser atropellado? No sale corriendo, se queda quieto, totalmente congelado sin poder siquiera reaccionar, exactamente igual que nosotros. Nos aterra todo lo que sea distinto, cualquier cambio, así que es mejor quedarnos callados en nuestro sofá viendo la televisión, así de paso perdemos las poca neuronas que nos quedan, que pensar es malo y los mismo si lo hacemos nos armaríamos de valor para salir a la calle a quejarnos.

Vivir, morir, todo es lo mismo y realmente lo que cuenta es lo que hagas entre ambos puntos. ¿Puede alguno de ustedes decir “hoy he cambiado el mundo”?. Yo no, me temo que no podré hacerlo nunca. Yo también soy uno más de ustedes. No me quejo y no salgo con pancartas a protestar, de hecho el pensamiento de “no va a servir de nada” me asalta demasiado a menudo, quizá siendo justamente lo que debe ser para lograr una sociedad perfecta y armonizada… como en 1984 de Orwell con su maravilloso Gran Hermano; riánse si quieren pero como no tengamos cuidado eso terminará sucediendo.
Creemos lo que queremos creer, nos dejamos llevar y a los pocos que intentan ser contra sistema se les señala con el dedo (al menos ya no se les dispara, que sepamos). Da igual lo que pienses y lo que hagas, pero que se quede en casa, no molestes y nadie te molestará.

¿Han leído un cómic qué se llama V de Vendetta? La idea es la misma. Sacrificamos todo por una comodidad y un teórico bienestar para todos. ¿pero dónde está el bienestar si no podemos ser realmente libres?.
La sociedad actual se basa en ser políticamente correcto. No puedes llamar a nadie idiota a la cara porque eso está mal. No puedes escribir en un texto palabrotas (tan castizas en nuestro idioma) porque eso está mal. En una película no puede salir el protagonista fumando porque eso está mal. Todo está mal, estamos tan empeñados en protegernos de nosotros mismos que no terminamos de ver donde empieza la locura y termina la cordura, la poca que nos quede por otra parte.

Estamos al borde de la destrucción. Todos los días salen noticias de violaciones, de maltratos, de crímenes que ni siquiera pensábamos que podían pasar. Un grupo de idiotas (y lo siento si está mal) violaron y mataron a una pobre niña ¿y qué ha pasado? No sé ustedes pero la sensación de que cuatro desgraciados, ya que no merecen otra palabra, se están burlando de todos nosotros me pasa demasiado a menudo por la cabeza.

Se censuran imágenes de Barrio Sésamo (¡Barrio Sésamo por Dios!) porque podrían causar una mala influencia en los niños, pero muchos padres son incapaces de sentar a sus hijos y hablar con ellos de sexo. Será un tópico muy manido pero me temo que, como siempre en estos casos, es terriblemente cierto. Y es solo uno de los miles de ejemplos y situaciones reales que tenemos día a día en nuestro mundo.

Aunque no lo crean. Estamos al borde de la destrucción.
You don´t believe. We´re on the eve of destruction.

lunes 8 de junio de 2009

Es mejor caminar...


... que parar y ponerse a temblar.

jueves 4 de junio de 2009

Insomnio.


No puedo dormir. No dejo de verlo en pesadillas. Lo peor de todo es que sé muy bien que soy yo y no puedo luchar.
Quizá debería dejarme ir, hacerlo, lo que me dicen mis sueños... igual así dormiría tranquilo.

martes 2 de junio de 2009

Amacord.