Lobezno, Dientes de Sable, Gambito y un par de sorpresas más.
Parte uno
Parte dos

Antes de nada os aviso que hay más de un spoiler, así que vosotros mismos.Hablar de la chica de nuestros sueños.
Hablar de la muerte de Gwen Stacy.
Hablar de la primera vez que un personaje de cómic moría y realmente te importaba.
Gwen Stacy ha sido, junto a Tía May, el personaje más recurrente en las historias del hombre araña desde que hizo su aparición en el año 1965 al comienzo de la etapa universitaria de nuestro héroe.
Al principio la relación con Peter era algo distante, en parte por su amistad con Flash Thompson, aunque esto fue cambiando a medida que avanzaba la serie hasta llegar a convertirse en su primer amor y su recuerdo más doloroso.
Aunque en más de una ocasión piensan en casarse su historia es complicada (¿cuándo no lo es el amor?) con idas y venidas, que finalmente se solucionan y parece que serán felices para siempre… el problema es que Norman Osborn no piensa igual.
Fue en el Amazing Spider-Man # 121 (junio 1973) cuando el Duende Verde (Osborn) ha secuestrado a Gwen y la tiene prisionera en el puente de Brooklyn donde peleará con Spider-Man hasta que tira a la joven por el puente.
Nunca ha estado muy claro si murió por la caída, por el golpe al rescatarla con la telaraña o si ya estaba muerta antes… realmente tampoco importa, lo triste fue que murió.
Spider-Man lleno de ira se lanzó por el Duende con la intención de matarlo aunque no lo logró, ya que este murió empalado por su propio planeador.
Hace ya tiempo Gwen protagonizó dos historias increíbles; la primera fue el final de la extraordinaria Marvels de Busiek con los lápices de Ross, contándonos como Phil Sheldon intentaba exculpar a Spider-Man de la muerte del Capitán Stacy (padre de Gwen) y comienza una relación con la joven que llegará hasta el momento en que ve su muerte a través del objetivo de su cámara; La segunda aventura es la no menos maravillosa Spider-Man Blue donde Peter Parker graba su historia y como cambió por completo su vida.
Esa muerte marcó el final de la edad de plata y quizá de una época en que los cómics contaban historias más bellas.
Antes de empezar quiero hacer un comentario sobre una frase que he escuchado bastante “nah… es una mala copia del Señor de los Anillos”.
Sobre esto decir que realmente para entender algunas cosas lo que hace falta es leer los libros, pero son simples detalles que si los captas enriquecen la película.
